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Enfoque

Entendemos que en el cuerpo se piensa y se hace poesía.

Lo que vivimos y sentimos pasa también por la forma en que nos movemos.

Nuestro enfoque se nutre de la danza contemporánea, la Danza Movimiento Terapia (DMT), el Movimiento Auténtico, la composición escénica, la escritura y una investigación espiritual y poética.

De todo ello tomamos herramientas, pero siempre al servicio de las personas que participan en los procesos, no al revés.

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Los pilares de la hondonada

Presencia

 

Donde ocurre nuestra vida.

Estar en la experiencia.

Dedicamos tiempo a tomar conciencia del cuerpo. 

El movimiento, trabajado de forma consciente, produce también movimiento en el mundo interno y viceversa. 

Creamos un contexto para abrir posibilidades y explorar qué significa estar presente. Un espacio y un tiempo en los que cada persona pueda afinar su atención, notar qué le pasa cuando se mueve y poco a poco hacer de su cuerpo un lugar más habitable.

 

Proceso creativo
 

Ponemos el foco en lo que ocurre durante el proceso. Nos interesa el camino, con sus momentos de milagro, resistencia, enamoramiento y angustia.

Al crear, cultivar la paciencia y confiar en los pasos, la obra llega como una consecuencia.

Entendemos que un proceso creativo es también un proceso personal. Bailar, escribir, improvisar una escena o componer un solo es una manera de observar hacia adentro y hacia fuera al mismo tiempo. 

El arte abre formas de expresión donde la mente consciente, por sí sola, no siempre alcanza.

El diálogo con el mundo interno:

- imágenes, recuerdos, emociones y fantasías encuentran su forma en el cuerpo, en la escena, en la escritura, en la danza. Arrojarse a ese diálogo implica vulnerabilidad y una posibilidad de reorganizarse, de descubrir algo de una misma.

 

Nuestro método nace ahí: acompañar a cada persona en la búsqueda de su propia manera de estar consigo misma, en la creación, el cuerpo y en el mundo.

Cuidado y contención

Trabajamos con un encuadre claro: horarios, acuerdos de respeto y confidencialidad. 

Somos conscientes de que trabajamos en un plano mental y físico sensible, y de que el trabajo grupal puede mover capas profundas de la historia personal. El marco es la base que permite que estos movimientos ocurran de forma acompañada, sin que nadie quede sin sostén. Entendemos el cuidado como la disposición a sostener con seriedad lo que cada persona trae en su proceso, ofreciendo un lugar suficientemente seguro para atreverse a moverse.

Nos apoyamos en el enfoque de la DMT. No evaluamos el movimiento como algo correcto o incorrecto, sino que lo recibimos como lenguaje y acompañamos lo que va apareciendo con atención y respeto.

La pedagogía que proponemos no es autoritaria, se trata de generar un espacio y unas condiciones para que cada quien pueda probar, decidir y encontrar su propio modo de estar y de crear.

 

Trabajo individual y grupal

 

Combinamos momentos de trabajo individual, en dúos y en grupo.

Sabemos la fuerza del grupo como espejo y como contenedor.

Cuando nos vemos en la mirada de otras personas, cuando somos testigos del proceso ajeno, algo se mueve también en nosotras.

El grupo se convierte en un campo de relaciones donde podemos aprender mucho sobre nuestra manera de estar con los demás.

Autenticidad

 

La belleza de que cada persona encuentre su propia manera de moverse y expresarse.

A veces el movimiento que más sentido tiene es justamente el que no encaja con ninguna forma aprendida.

 

"I'm not so interested in how they move as in what moves them." — Pina Bausch

 

Como creadoras y acompañantes del movimiento, nos interesa trabajar desde ahí.

Partir de lo que mueve a cada persona y dejar que eso se desarrolle.

 

Nuestra búsqueda como coreógrafas es componer a partir de la verdad de cada persona y dejar que la forma venga después. Que la danza no sea una imitación de algo externo, sino la consecuencia de lo que por dentro ya se movía.

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